lunes, 27 de agosto de 2012

Azul cercano



  Sálvame de esta prisión, de esta muerte en vida.
  Déjame llorar en tu pecho, sécate las lágrimas en mí.
  Acéptame diamantes, viajes, hijos...
  Dame lo que necesito.
  Permíteme perderme en tus ojos,
  no me juzgues si quiero volver a ser un niño,
  o si me comporto como tal.
  Quiéreme tal como soy, simplemente.
  Fluye por la existencia junto a mí,
  perdámonos en ciudades,
  déjame quedarme en silencio cuando lo necesite.
  Miremos al cielo sin mirar al reloj, porfavor,
  sobretodo sin mirar al reloj.
 Perdóname si en algún momento soy frío contigo,
 lo hago sin querer.
 Olvídate de lo demás, porque todo es corrosivo,
 todo es fugaz, nada es real, todo se va.
 Yo incluso, algún día me iré...
 junto a mis recuerdos, mis ilusiones, mis esperanzas.
 El tiempo también se va y vivo un sin vivir
 al pensar que quizás pueda morir
 sin llegarte a encontrar.
 Sin poder verte desayunando unas tostadas,
 enseñándole a hablar a nuestro pequeño,
 presentándote como mi mujer.
 Tal vez sólo sea un sueño que tengo,
 quizás tu tampoco seas real y todo esto es mentira.
 Puede que no te necesite, posiblemente sólo quiero torturarme.
 Pero cada noche al acostarme y cada mañana al levantarme,
 veo que nada avanza, observo como te alejas
 y te alejas... y yo mirándolo sin hacer nada.
 Sin poder hacer nada, o sin querer hacer nada,
 ni siquiera lo sé.
 No sé si es orgullo, si es vergüenza, falta de autoestima,
 miedo a el rechazo, pero me quedo mirando como
 te vas sin hacer nada.
 Entonces busco soluciones, acostado en mi cama,
 por la mañana, recién salido el sol.
 Viajo por ciudades, conozco países nuevos, gente nueva.
 Ya he visto puentes, edificios, monumentos, farolas,
 ghettos, bares, selva, pirámides pero tú estás
 allí donde miro.
 Intento evitarte manteniendo mi tiempo ocupado
 viendo nuevos lugares, superándome a mí mismo.
 Pero allí donde voy me persigues.
 Cierro los ojos y te veo allí donde esté y si los
 tengo abiertos te pienso.
 Ahora cuando te pienso, te diviso a lo lejos...
 lejana como la luna, como la fortuna o como la felicidad.
 Pero algo dentro de mí, quizás la inconsciencia,
 me dice que ahi algo cercano, veo un azul cercano
 acercándose y pienso que es cuestión de esperar.
 Aunque lleve años, sólo es cuestión de esperar.
 Y todas las mañanas son igual,
 todos los días son igual.
 Desde aquí tengo unas vistas preciosas
 a mi catástrofe personal.
 Esto sólo a sido un breve paseo.
 Sólo me apetecía escribir.



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